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jueves, 19 de marzo de 2020

Y si miramos lo bueno que hay detrás de lo malo?

Hace poco trabajando con una apreciada consultante, observé, que muchos de los mecanismos utilizados por ella para generar cierta cercanía con sus hijos, los que vivían supremamente ocupados por sus actividades académicas, y que poco tiempo podían dedicarle  para solventar ciertas necesidades que ella tiene por una disminución de su movilidad física, tenían que ser re-significados, por que iban en detrimento de una buena relación del núcleo familiar.

Parecía que tratar de acercarse, conversar entre ellos, realizar cualquier acción que cumpliera ciertas expectativas de la figura materna, se había convertido en un escenario que generaba cierto malestar e inconformidad hacia ella. Pero como la naturaleza es sabia, debido a esta contingencia del aislamiento preventivo que estamos viviendo en todo el mundo por la presencia del COVID-19, comenzamos a encontrar en el proceso terapéutico algunas posibilidades de éxito en las dinámicas relacionales que se venían trabajando. Como ahora todos tenían que permanecer en casa, lo primero que vino a la cabeza de mi consultante y que hacía parte de su sistema de creencias fue; "si antes viéndolos un ratico el conflicto era inmanejable, no me imagino todo el día aquí". 

Lo primero fue entender que a veces estas situaciones no elegidas sino impuestas, que parecen malas y que realmente pueden ser catastróficas, comienzan a sacar a flote lo bueno que tenemos de seres humanos, que la falta de la cercanía, de podernos estrechar, de no darnos un abrazo, de que los besos pudieran ser de muerte y no de vida, nos obligaba a tener un cambio en la forma de sentirnos como familia, que a la fuerza comenzamos a desarrollar ciertos recursos que antes, aunque tuviéramos el tiempo para encontrarnos los unos a los otros, no lo hacíamos por que siempre privilegiamos el portátil, las redes sociales, los amigos, el Internet o la televisión. Aprovechar este nuevo escenario planteó nuevas posibilidades, estar juntos les permitió comenzar a asignar nuevos roles, a asumir nuevos comportamientos entre ellos como familia, a que la comunicación cambiará sustancialmente por que el tiempo, irremediablemente,alcanzaba para todo.

lo segundo que sucedió con mi consultante fue trabajar en sus pensamientos negativos, fue enseñarle que podría tener una creencia menos limitante y mas generativa frente a sus hijos; instaurar una nueva creencia como; "compartir con ellos es una buena posibilidad de crecer en el amor", podría potenciar las actitudes positivas en las interacciones que pudieran tener por las distintas situaciones que a lo largo del día se pudieran presentar.

El tercer elemento fue hacer énfasis en nuestras palabras, en el modelo narrativo. Generalmente comenzaban sus diálogos con el reproche, haciéndole ver al otro lo mal que hacia sus cosas, razón por la cual, se rompía cualquier posibilidad de diálogo, porque cuando una comunicación inicia con un reproche, se establece inmediatamente una barrera, un límite imposible de traspasar, por que no existe la disposición para ello. Mi consultante cambió esa pauta, comenzó a connotar de manera positiva el que sus hijos acudieran a sus llamados, aunque hubiera cierta demora entre el llamado y la presencia de ellos, aún así, se sintieron mas reconocidos, menos prevenidos, y más dispuestos.

El aislamiento preventivo, la cuarentena que se avecina puede ser una oportunidad para generar nuevas formas de vincularnos, de relacionarnos como familia, de incorporar nuevas actividades dentro de nuestro lugar de residencia, de inventar nuevas maneras de interactuar, de potenciar la creatividad, de sacar lo mejor de cada uno de nosotros, de aprender a solventar nuestras diferencias de manera mas adecuada, de apreciar lo que somos, de valorarnos día a día por la simple razón de poder vivir y de despertar en cada uno de nosotros una nueva dimensión de ser humano, de comprender que la tierra es el único lugar donde podemos vivir hoy y que depende de nosotros mismos hacerlo, el mejor lugar posible.

Mi invitación a todos ustedes queridos amigos, es que le demos una oportunidad a este momento tan crucial, a sacar el máximo provecho de tenernos tan cerquita, a aprender a sentir la admiración tan necesaria en las relaciones de pareja, a amarnos sobre nuestras diferencias, a respetar nuestros criterios y a querernos como familia por que solo tenemos ésa familia. tal vez mañana, al despertar, ya no sigamos siendo los mismos que entramos a este sueño.





lunes, 17 de febrero de 2020

La diferencia de edad influye en la relación de pareja?

No existe una estadística fiel que permita determinar en que época se han presentado mas uniones maritales con una diferencia de edad superior a los 20 años. Sin embargo trazando una línea en el tiempo desde los años 50 hasta los actuales, el amor ha transitado por diferentes escenarios y uno de ellos ha sido unir en convivencia a quienes presentan una diferencia de edad, que a los ojos de desprevenidos críticos, puede ser una de las razones para que las relaciones de pareja no funcionen. Pero la realidad es otra, mi experiencia clínica me ha demostrado que no necesariamente tener una pareja de la misma edad, garantiza una relación estable y placentera.
Lo primero es poder enfrentar el temor "al que dirán", usualmente cuando la mujer establece una relación con un hombre mayor, el murmullo social ejerce siempre una presión que gira en torno a las razones "reales" por las cuales ella pudo fijarse en un hombre con una diferencia de edad tan radical. Es inevitable pensar que una de las razones vitales por las cuales este tipo de relaciones se presentan tengan que estar mediadas por el dinero, por que somos una sociedad que busca tener contextos que nos brinden seguridad emocional y estabilidad económica. Lo cual no necesariamente supone que toda búsqueda de pareja se haga con ese fin.

Pero que puede atraer a un hombre o una mujer joven con una pareja mayor?

1. La madurez. Aunque ésta no siempre tiene que estar asociada a los años o a una edad determinada, si es claro que la experiencia con el paso del tiempo generan una perspectiva de la vida muy distinta a cuando se es joven. Se hace una comprensión diferente de lo que es importante y de lo que es urgente, se establecen ciertas prioridades por que se entiende que no todo en la vida es rumba y diversión, por que se propende por una vida de mayor calidad, de menos riesgos y mayores certezas.

2. Cuando uno de los miembros de la pareja es mayor de 25 años  y su pareja sobrepasa los 40, las motivaciones e intereses de ambos pueden ser mas afines.   Antes de los 25 difícilmente pueden haber cosas comunes. Pero después de ellos si,  a esa edad uno comienza a cansarse de encontrar tantas cosas banales a su alrededor, el hecho de que ya se hayan trasegado escenarios académicos como la universidad, ya van exigiendo cosas diferentes de la vida, lo que hace que éste tipo de relaciones, se puedan volver mas atractivas.

3. El sexo también tiene un apartado importante. Es claro que en la juventud, las relaciones sexuales pueden estar mas cargadas de deseo, de pasión, de libido pura. Sin embargo con el paso de los años, el sexo comienza hacer parte del camino y no su destino final. Eso supone que la pareja mayor se ocupa de enriquecer todos los escenarios que muy probablemente harán parte de un antepaso de la sexualidad compartida. En muchas ocasiones el preludio de la obra puede ser tan placentero como el acto final.

4. La solvencia económica. Por supuesto que ésto hace parte del entramado afectivo. A quien no le gusta tener alguna certeza de no transitar por vicisitudes económicas que le impidan de alguna manera cumplir con sus sueños e ilusiones?, lo que no necesariamente supone que la relación tenga que estar basada en lo económico. Si al lado de ésto se construyen unos propósitos compartidos, comunes a la pareja, que les permitan reconocerse en espacios distintos a lo que simplemente supone el dinero, eso marcará una diferencial sustancial para que la relación  de pareja se fortalezca.  

4. Sentirse importante y atraído por la pareja joven. Nada mas enriquecedor en una relación que despertar mutuamente admiración. Eso es fundamental, sentirse admirado por el otro, reconocido positivamente, valorado por lo que representa, todos estos elementos enriquecen una relación de pareja. Generalmente las relaciones con personas que tienen la misma edad no logran desarrollar esta admiración mutua, pues es el paso de los años y del tiempo la que le permiten consolidarlo. No quiere decir que sea una regla general, pero evidentemente una persona mayor ha obtenido unos logros profesionales o un reconocimiento social que para su pareja puede ser altamente llamativo. 

Finalmente ésto no supone que las parejas que tienen una edad similar no sean felices, por supuesto que si. Solo que no debemos descalificar aquellas parejas en donde la diferencia de edad sea evidente. Tal vez para ellos las expectativas, la proyección que se tiene como persona y los proyectos compartidos con el otro, con una diferencia de edad marcada en el tiempo, terminan enriqueciendo a quien encuentran compartiendo dicha relación de una manera diferente e igualmente gratificante. No es la edad lo que realmente hace que una pareja triunfe o no en una relación, es el compromiso, la lealtad, la fidelidad, la entrega, la proyección compartida y la suma de intereses y motivaciones conjuntas las que permiten que las relaciones de pareja tengan mas garantía de éxito que de fracaso. 

jueves, 9 de enero de 2020

La importancia del preescolar en los niños y las niñas.

Cuando los padres son primerizos, muchos escenarios nuevos para ellos tienden a generar angustia y ansiedad. Uno de éstos escenarios es la entrada al preescolar o al jardín infantil de sus hijos y es importante reevaluar algunos elementos que hacen parte de la transmisión cultural y que son fundamentales en la vida de un niño o una niña dentro de un contexto escolar.

Lo primero es entender la razón por la cual un preescolar tendrá un impacto positivo en la vida del niño. Es claro que cada sistema familiar tiene sus propias creencias, formas de abordar la vida, dinámicas relacionales que muy probablemente han sido funcionales para los miembros de la familia, lo que no del todo significa que sea una forma sana de relacionamiento. Por ejemplo en algunos núcleos familiares podríamos encontrar padres sobreprotectores o demasiado permisivos, padres que imponen límites insalvables u otros que no ponen ninguno, parejas que se descalifican mutuamente por que no existe unanimidad en las pautas de crianza con sus hijos. El preescolar le irá enseñando a su hijo los principios básicos del relacionamiento social. Entenderá, que existen unas reglas básicas, unas normas sociales que compartidas con sus pares e iguales, lo llevaran a tener una sana convivencia. De ésta manera, el niño o la niña podrán ir sumando a sus experiencias individuales y familiares otra forma distinta de interacción que le permitirá generar equivalencias con las que recibe en casa.

Un segundo argumento es la forma como los niños comienzan a manejar sus angustias y ansiedades. Es usual dentro del contexto familiar que se fortalezcan pautas disfuncionales en los hijos pequeños, cuando sus padres no acceden a todas sus peticiones; las pataletas, el llanto injustificado, el enojo, las agresiones, harán presencia en los escenarios familiares. Dentro del contexto escolar los niños irán observando cómo éste tipo de reacciones, no producen los alcances esperados por ellos, las que con el paso del tiempo irán perdiendo fuerza, pero así mismo, incorporarán nuevas formas de reaccionar frente a sus inconformidades que muy probablemente se ajustarán a su entorno sin necesariamente ser percibidas como actos de agresión social. Todos tenemos derecho a estar enojados o  tristes, o simplemente distantes afectivamente en algún momento de nuestras vidas, sin que nuestras expresiones emocionales lastimen a quienes están a nuestro lado.

Un tercer argumento son las innumerables posibilidades que brinda el preescolar para que los niños y niñas afiancen su proceso de relacionamiento social. Éste es el primer acto en la construcción de convivir socialmente, interactuar con el otro y en ese escenario los niños aprenden a hacerlo de la manera adecuada. no porque la forma como lo hagan en casa no sea ideal sino, porque el replicar modelos de sus compañeritos les permitirá entender e interiorizar dinámicas mas acertadas en el trato con el otro. 

Y finalmente otro argumento no menos importante es el desarrollo de las habilidades cognitivas asociadas al proceso académico a través de las dinámicas escolares que tienen al interior del preescolar. Es allí en donde los niños comienzan a potenciar sus procesos de atención, concentración, memoria, lenguaje, comunicación, velocidad de procesamiento y muchas mas, que le serán de gran utilidad al enfrentarse a los diferentes modelos de aprendizaje que tienen los niños. 

Los padres debemos ser consecuentes con lo que buscamos en nuestros hijos. debemos plantearnos la pregunta de; Cuál es el hijo que queremos para esta sociedad? y al responderla, buscar la institución educativa que mas se acerque a nuestra expectativa. No se trata solo de conocimiento, de aprender a hablar dos o tres idiomas, se trata de ser excelentes seres humanos, de comprender la importancia de cuidar y valorar el medio ambiente, de aprender a respetar las diferencias y a quienes no piensen igual a uno, de gestionar emocionalmente los conflictos para que el diálogo haga mas parte de nuestras experiencias y no la violencia. De entender que es mejor amar que violentar.

Un abrazo a todos los padres de familia y a todas las personas que me siguen en las redes, para que este nuevo año traiga las satisfacciones personales y familiares en cada uno de sus hogares.

Instagram; @dr.rubendariovega

martes, 2 de abril de 2019

"La vida no es como uno la piensa". Dijo mi hijo a los 7 años de edad.

Hace un mes, mi hijo me sorprendió con la frase que le da el título a este artículo, a raíz de una experiencia que vivieron él y sus compañeros de colegio, cuando observaron que un incendio generado por las altas temperaturas en un municipio cercano a Bogotá consumían los arboles y una casa en donde vivía una familia de escasos recursos. Afortunadamente las personas habitantes de la casa no se encontraban en ella cuando sucedieron los hechos, sin embargo, no dejó de ser triste y desesperanzador para ésta familia, que sin cómo intervenir, tuvieron que ser espectadores de la forma como años de trabajo, esfuerzos y muy probablemente sacrificios, se desvanecían en cuestión de minutos por el voraz incendio. Aunque después en el municipio se recogieron algunos dineros para solventar en algo, la tragedia de ésta familia, no dejó de ser una marca emocional para mi hijo que después de ese episodio y con cierta desconsuelo me dijo; papi, la vida no es como uno la piensa.
Todo esto me ha hecho reflexionar sobre lo que nosotros como padres creemos que nuestros hijos necesitan, mas allá del afecto, de la cercanía y el amor que muy probablemente ellos sienten que nosotros les proveemos. y es claro que la primera gran pregunta que le hice a mi hijo después de este episodio fue; cómo piensas que es la vida?, la respuesta no fue menos curiosa. sus pensamientos estaban asociados mas a aquellas cosas que le habían generado cierta desilusión y a lo que yo generalmente no le ponía mucha trascendencia, por ejemplo; cuando le prometí una tableta que aún tengo en mi poder, y que no le he entregado por que no he comprado un forro que la proteja, aunque para mi este hecho no es tan significativo para él si. Y aunque no me lo dice, si le hace ciertas manifestaciones a la mamá sobre éste episodio. Situaciones similares a ésto podríamos encontrar varios.
A partir de ésto comencé a indagar con mis pacientes infantes si la sensación que se presenta cuando no consiguen algún tipo de reconocimiento cuando para ellos sus logros lo ameritan, era de tristeza o desilusión y la respuesta fue similar a la que había tenido mi Andres Daniel; desilusión.  Si la vida tu la piensas de una manera y en la realidad es otra, puede ser que allí no se incube tristeza, ni siquiera una pauta depresiva, pero si la pérdida de la fe, de aquello en lo que creen, de lo que les genera algo de esperanza. También vislumbre que no necesariamente esa sensación se genera con las figuras parentales sino, con personas cercanas en su entorno académico, compañeros, amigos, docentes y algunas otras personas que hacen parte de su entorno social. Esto me pareció importante compartirlo con ustedes, por que siento que en ocasiones obviamos lo que nuestros hijos, por pequeños, piensan de las cosas que suceden a su alrededor. Me ha parecido llamativo descubrir lo que los niños piensan de las discusiones de sus padres, de las malas relaciones entre sus padres y sus familias de origen, de los problemas económicos en casa, de las dificultades de sus padres con sus hermanos, de lo que sucede en su barrio o inclusive en su ciudad. 
La enseñanza es clara, debemos validar los pensamientos de nuestros hijos entorno a lo que sucede a su alrededor, permitirles movilizar de esa manera su angustia y su ansiedad, lo que probablemente los llevara a seguir creyendo en que todo puede ser posible, que inclusive cuando los sueños se buscan con esfuerzo, no importará si se encuentran sumergidos en una densa capa de desesperanza, se podrán cumplir. Que la desilusión no sea mas fuerte que sus deseos.
No son los regalos, las cosas materiales e inclusive la tableta que alguna vez prometí, va mas allá de eso, es observar la forma como socialmente nos comportamos en el día a día, las palabras que utilizamos para designar las situaciones cotidianas, la forma como resolvemos nuestros conflictos familiares. Para los niños y niñas estas formas son importantes, son las que les permiten ir pensando el mundo de una manera o de otra. Pregúntese ahora querido lector, si vale la pena seguir odiando a su familia o sus amigos por las diferencias ideológicas o por un equipo de fútbol, o por un candidato determinado, por una creencia religiosa, por el color de piel o por una orientación sexual. Tal vez, volver a pensar como niños, nos permitirá darle un nuevo sentido de vida a la vida.

lunes, 21 de enero de 2019

Esperando el momento; suerte o realidad?

Hola amigos, como el comienzo del año siempre es lleno de propósitos, el mio esta relacionado a la constancia que tendré de hoy en adelante con la publicación de mis artículos. y el tema que voy a compartir con ustedes está muy ligado a dicho propósito. 

Es usual escuchar en todo tipo de conversaciones la frase "aún no es el momento", y la sensación que queda después de escucharla es que pareciera que le dejamos nuestro actuar, nuestra vida, nuestras metas, nuestros objetivos a la suerte, a los astros y en el mejor de los casos, a la alineación de los planetas. 

Cuando se trabaja con niños se aprende que ellos responden a sus instintos, a su inocencia, a sus posibilidades, sus juegos están llenos de creatividad y desprovistos de toda mala intensión que con el paso del tiempo van variando por el proceso de socialización al que están expuestos a lo largo de su contexto escolar. Esto no es bueno ni malo simplemente se debe observar en tanto si es funcional o no para los niños. Por que en mi experiencia clínica, los niños "no esperan el momento", actúan dependiendo de sus propios intereses y motivaciones, hasta los 5 años el pensamiento simbólico les permite entender el mundo a partir de los colores y las formas, de los sonidos y los gustos, y muy poco de los códigos narrativos que manejamos nosotros como padres. Por esto  los niños actúan en el aquí y en el ahora, en lo que el momento presente les pide cuando están desarrollando alguna actividad, no importa si la misma está relacionada con el estudio o con los juegos. observar la forma como se construye la experiencia de los niños(as) en el preescolar debería ser una clase obligatoria de cualquier adulto en cualquier tipo de profesión que desempeñase. Aprenderíamos de los niños 3 cosas fundamentales:

1. No postergar. No caer en procastinar que es muy dado en la vida del adulto, nuestras actividades muchas veces están sujetas a su nivel de importancia, a las posibilidades de realización, a las tendencias que se deriven de las mismas redes sociales, al tiempo que tengamos para ellas e inclusive al dinero destinado para realizarlas. Los niños no postergan,  son obligados por los adultos a hacerlo.

2. Hacer es sinónimo de felicidad. Cuando los niños realizan actividades el porcentaje de satisfacción en ellos es mayor a la sensación de pérdida, independientemente de que el objetivo no sea alcanzado, pero el proceso de desarrollo de la actividad es lo que genera satisfacción en ellos. 

3. No discriminar y no juzgar. En los adultos estas dos condiciones pareciera que hicieran parte de la vida misma. Discriminamos por condición social, por raza, por credo, por ideología política, por equipo de fútbol y mucho mas. y esa primera condición nos lleva a la segunda, juzgamos con la primera impresión. Por eso tenemos tantos prejuicios que en los niños no se dan. 

Los invito a que no esperen el momento, a que determinen su propia realidad a partir de sus intereses y motivaciones, a que respondamos a lo que nuestro corazón nos dicta, a que nuestros actos no estén solo ligados a los juicios de valor sino a la sensación de bienestar y de placer que nos van a propiciar. "El momento es ahora, es ya".



jueves, 14 de diciembre de 2017

Premiar sin razón en la infancia, abre paso a la corrupción en la adultez.

Hola queridos lectores, me pareció prudente este artículo hoy por dos razones fundamentales: 1. porque estamos a portas de navidad, época en donde generalmente como tradición, les hacemos cierto tipo de regalos a nuestros hijos o familiares mas pequeños. 2. Porque es en ésta época temprana de la vida, la infancia, donde podremos generar una impronta en nuestros hijos entorno a la obtención de premios o regalos a partir de haber cumplido con sus pequeñas responsabilidades académica o comportamentales.

Recuerdo mucho una sesión terapéutica en donde una madre me presentaba el siguiente dilema como parte de un conflicto emocional con su hijo.
-Dr, mi hijo pasó 5° y yo desde el principio del año  le prometí el mejor X Box si eso sucedía, pero la verdad es que se ha portado tan mal que ya no sé si sea adecuado dárselo, aunque también creo, que es preferible no romper la promesa que le hice.

En esta consulta había un par de elementos que propendían con el paso del
tiempo, a fortalecer un comportamiento social disfuncional en el niño, que no solo se iba a mantener en su adultez sino que,  se va a prolongar  en un espiral que al final no tendrá limite; la promesa y la razón. 

Una promesa se puede romper? claro que si, cuando dicha promesa va en contra de un valor o de un principio, que al momento de hacerla, no se estaba poniendo en juego. Para los niños y me ha sucedido con mi hijo que tiene 6 años, las promesas son un juego. Suelen prometer cosas para la obtención inmediata de un beneficio y como parte del mismo juego rompen la promesa al mismo tiempo que aparece la risa. De esa misma manera se puede trabajar desde el adulto. Cuando entendemos que lo prometido va a fortalecer un comportamiento disfuncional en el niño, no solo es deber de sus padres sino obligación, cambiar la promesa aunque ésto genere un malestar y total incomprensión en el hijo. Recuerde usted es el padre no el amigo.

La razón por la cual esta madre en consulta le hacia un obsequio a su hijo, también es materia de reflexión. Soy de la opinión que no debemos hacer éste tipo de regalos a nuestros hijos por cumplir con sus deberes y responsabilidades académicas. Esto les enseñará a tener ética y juicio moral, por que reconocerán que el único logro de hacer lo que se  debe, es la satisfacción de haber cumplido. Cuando nuestros hijos crecen bajo estos parámetros difícilmente en la edad adulta, cederán a la tentación de involucrarse en actos delictivos por que su juicio de valor será muy fuerte. No supone ésto que no podamos reconocerle  sus resultados de una manera distinta cuando éstos se dan. Al contrario, connotarlos positivamente es importante, sin la necesidad de asociar dicha connotación a un regalo. En cambio, valorar los comportamientos sociales de nuestros hijos como el hecho de portarse muy bien en sus jornadas académicas, desarrollar ciertas habilidades como la tolerancia, la constancia, la amistad, el buen juicio, el relacionamiento social adecuado, si pueden ser objeto de ciertas compensaciones materiales que negociadas con nuestros hijos, permitirán fortalecer la aparición de esos comportamientos deseados. 

Esa estrategia organizacional de la zanahoria y el garrote en los vínculos y la interacción familiar no es adecuada. Todo niño sabrá reconocer mejor, cuando sus padres se vinculan con ellos a través del afecto y del amor, con disciplina y autoridad, sin que eso signifique que tenga que mediar el premio y el castigo.

Trabajarlo de esta manera hará que nuestros hijos sean menos proclives a acceder al juego de la corrupción, cuando ciertas personas creen que todo comportamiento relacionado al cumplimiento de sus responsabilidades tiene un precio. 

Gracias por su lectura.

lunes, 27 de febrero de 2017

Y nosotros cómo sociedad que?

Cada tres dias ocurre un femenicidio en Colombia, inclusive hay cifras que demuestran que son 4 feminicidios diarios, atrocidades como las cometidas por Luis Alfredo Garavito, que abuso sexualmente y mato cerca de 200 niños o las cometidas por el arquitecto Rafael Uribe Noguera cuando secuestró, abusó y mató a la niña Yuliana Andrea Samboní de tan solo 7 años y con todo lo sueños de infancia intactos, no son sino una muestra de la descomposición social de nuestro país. 

50 billones de pesos al año se pierden por corrupción, tenemos una clase política voraz, insaciable y que se multiplica como los panes y los peces cada vez que uno de ellos sale del ruedo politico por que finalmente es juzgado y condenado. Eso si, cuando el juez no lo deja libre por no ser un peligro para la sociedad. 

La pregunta es ¿por qué pasa esto?, por qué somos tierra fertil para los corruptos y los asesinos?. Tal vez y solo tal vez la respuesta está en el tipo de hijos que estamos criando, por que bien que mal, los ejemplos expuestos anteriormente, mas todos aquellos otros que hacen parte de la interminable lista de protagonistas de la horrible noche que aún no cesa en este pais, tuvieron unos padres, una familia y un contexto social. Yo soy psicólogo, le dejo el contexto social para que lo estudien los antropólogos y las familias a los sociólogos, pero permitanme hablar de los padres.
Cuando trabajo los seminarios en colegios y jardines infantiles siempre dejo de presente que mis posturas responden a mis años de experiencia en el campo clínico y que hablo en nombre propio, no de los psicologos de Colombia. Por que este tipo de tematicas pueden tener muchas aristas, defensores y detractores, asi que repondo por lo que escribo.

Que estamos criando:
1. Princesas. Le hemos comprado al cine algunos estereotipos que en nada se parecen a la realidad. No hay nada mas cercano a la inutilidad que una princesa. los referentes del comportamiento de una niña como esas solo se limitan a las pocas casas reales que aun perduran en Europa y en otras latitudes y que en nada se parecen a los imaginarios colectivos que tenemos de las películas. Las princesas son una farsa, irreales, bufonicas, no existen. Pero como padres las criamos como tal. Entonces nuestras hijas crecen en un mundo irreal, de fantasia, desconocen las calles que transitan, suponen que el transmilenio es una carruaje destinado solo a las clases menos favorecidas. Y por lo general terminan casadas con un plebeyo, que una vez las saca de su mundo imaginario las violenta fisica y emocionalmente hasta que, mas por el dolor que por dignidad, son capaces de compartir su desgracia. No crie a su hija como una princesa, hay un mundo alla afuera para el cual ella debe estar preparada.

2. Inutilinnials; creo que me acabo de inventar esta palabra, pero describe lo que quiero decir, niños inmersos en la tecnologia cien por ciento habiles en el manejo de todo lo que tenga que ver con los adelantos de este nuevo milenio, pero inutiles para todo lo demás. No saben tender una cama, no saben lavar un plato, no conocen palabras como jabon, loza, lavadero, conocen algunos electrodomesticos pero no tienen muy claro sus usos. Son unos niños que creen que el mundo solo llega hasta lo que sus sutiles dedos puedan oprimir. Generalmente inteligentes pero poco comunicativos, se enojan por que les piden un favor y suponen no pertenecer a esa clase de personas que entendemos que en la vida hay que ayudar cuando se tiene convivencia. Estos niños poco se interesan por los demas, no les afecta el mundo si no tiene que ver con su entorno mas cercano. No crie a su hijo como un INUTILINNIALS. 

3. Malcriados; realmente la mala educación no puede asociarse a un grupo de edad específico, pero si puede asociarse a los comportamientos que los padres tienen para que estos niños crezcan asi. Generalmente no hay normas, no hay límites, todo les es permitido en aras de salvaguardar su mundo emocional. Le tengo una noticia a estos padres, no existe documentado en las investigaciones sobre pautas de crianza, que un llamado de atención, una subida de voz, un NO en el momento adecuado, un fuerte regaño e inclusive acudir cuando se haya acabado el discurso a lo que se conoce con el nombre de chancleta, no ha generado ningun tipo de trastorno emocional conocido. Querido padre ponga límites, normas, reglas, en la casa mandan papá y mamá y sus hijos solo tienen una obligación, se llama OBEDECER.

A nuestra sociedad que se escandaliza por todos los actos aberrantes que dia a dia suceden en nuestro pais, quiero decirles que este no es un tema solo de fiscales, jueces o leyes. Es un tema de todos, de comprometernos con el cambio en las formas de criar, de no ser tan permisivos cuando nuestros hijos asumen comportamientos socialmente disfuncionales, que la disciplina y la autoridad son necesarias. Si paralelo a las caminatas que se organizan cada vez que una de estas tragedias nos conmueve, desarrollaramos estrategias de crianza y sana convivencia, en donde la etica y los valores estuvieran presentes, algun dia, no tendriamos que marchar mas. 

Y que decir de los colegios y universidades, en donde la relación entre docentes y estudiantes ahora se da en la ausencia total de un marco de mutuo respeto. En donde la calidad del conocimiento va en franca búsqueda de estandares altos de aceptación por las academias americanas y europeas, pero en detrimento de los mínimos parametros de ética y principios que deberian regir nuestro comportamiento. Muchos derechos para los niños y adolescentes pero pocos deberes. Se legisla cada vez mas en la cantidad de libertades que debemos tener para vivir en sociedad, pero hasta para las libertades hay un limite. Ningún criminal, corrupto, inadaptado, nace asi. Es el producto en principio de la ausencia de un marco familiar que deberia proveer las pautas de crianza necesarias para formar verdaderos seres humanos. 

Como siempre, gracias por sus comentarios.