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jueves, 9 de enero de 2020

La importancia del preescolar en los niños y las niñas.

Cuando los padres son primerizos, muchos escenarios nuevos para ellos tienden a generar angustia y ansiedad. Uno de éstos escenarios es la entrada al preescolar o al jardín infantil de sus hijos y es importante reevaluar algunos elementos que hacen parte de la transmisión cultural y que son fundamentales en la vida de un niño o una niña dentro de un contexto escolar.

Lo primero es entender la razón por la cual un preescolar tendrá un impacto positivo en la vida del niño. Es claro que cada sistema familiar tiene sus propias creencias, formas de abordar la vida, dinámicas relacionales que muy probablemente han sido funcionales para los miembros de la familia, lo que no del todo significa que sea una forma sana de relacionamiento. Por ejemplo en algunos núcleos familiares podríamos encontrar padres sobreprotectores o demasiado permisivos, padres que imponen límites insalvables u otros que no ponen ninguno, parejas que se descalifican mutuamente por que no existe unanimidad en las pautas de crianza con sus hijos. El preescolar le irá enseñando a su hijo los principios básicos del relacionamiento social. Entenderá, que existen unas reglas básicas, unas normas sociales que compartidas con sus pares e iguales, lo llevaran a tener una sana convivencia. De ésta manera, el niño o la niña podrán ir sumando a sus experiencias individuales y familiares otra forma distinta de interacción que le permitirá generar equivalencias con las que recibe en casa.

Un segundo argumento es la forma como los niños comienzan a manejar sus angustias y ansiedades. Es usual dentro del contexto familiar que se fortalezcan pautas disfuncionales en los hijos pequeños, cuando sus padres no acceden a todas sus peticiones; las pataletas, el llanto injustificado, el enojo, las agresiones, harán presencia en los escenarios familiares. Dentro del contexto escolar los niños irán observando cómo éste tipo de reacciones, no producen los alcances esperados por ellos, las que con el paso del tiempo irán perdiendo fuerza, pero así mismo, incorporarán nuevas formas de reaccionar frente a sus inconformidades que muy probablemente se ajustarán a su entorno sin necesariamente ser percibidas como actos de agresión social. Todos tenemos derecho a estar enojados o  tristes, o simplemente distantes afectivamente en algún momento de nuestras vidas, sin que nuestras expresiones emocionales lastimen a quienes están a nuestro lado.

Un tercer argumento son las innumerables posibilidades que brinda el preescolar para que los niños y niñas afiancen su proceso de relacionamiento social. Éste es el primer acto en la construcción de convivir socialmente, interactuar con el otro y en ese escenario los niños aprenden a hacerlo de la manera adecuada. no porque la forma como lo hagan en casa no sea ideal sino, porque el replicar modelos de sus compañeritos les permitirá entender e interiorizar dinámicas mas acertadas en el trato con el otro. 

Y finalmente otro argumento no menos importante es el desarrollo de las habilidades cognitivas asociadas al proceso académico a través de las dinámicas escolares que tienen al interior del preescolar. Es allí en donde los niños comienzan a potenciar sus procesos de atención, concentración, memoria, lenguaje, comunicación, velocidad de procesamiento y muchas mas, que le serán de gran utilidad al enfrentarse a los diferentes modelos de aprendizaje que tienen los niños. 

Los padres debemos ser consecuentes con lo que buscamos en nuestros hijos. debemos plantearnos la pregunta de; Cuál es el hijo que queremos para esta sociedad? y al responderla, buscar la institución educativa que mas se acerque a nuestra expectativa. No se trata solo de conocimiento, de aprender a hablar dos o tres idiomas, se trata de ser excelentes seres humanos, de comprender la importancia de cuidar y valorar el medio ambiente, de aprender a respetar las diferencias y a quienes no piensen igual a uno, de gestionar emocionalmente los conflictos para que el diálogo haga mas parte de nuestras experiencias y no la violencia. De entender que es mejor amar que violentar.

Un abrazo a todos los padres de familia y a todas las personas que me siguen en las redes, para que este nuevo año traiga las satisfacciones personales y familiares en cada uno de sus hogares.

Instagram; @dr.rubendariovega

martes, 2 de abril de 2019

"La vida no es como uno la piensa". Dijo mi hijo a los 7 años de edad.

Hace un mes, mi hijo me sorprendió con la frase que le da el título a este artículo, a raíz de una experiencia que vivieron él y sus compañeros de colegio, cuando observaron que un incendio generado por las altas temperaturas en un municipio cercano a Bogotá consumían los arboles y una casa en donde vivía una familia de escasos recursos. Afortunadamente las personas habitantes de la casa no se encontraban en ella cuando sucedieron los hechos, sin embargo, no dejó de ser triste y desesperanzador para ésta familia, que sin cómo intervenir, tuvieron que ser espectadores de la forma como años de trabajo, esfuerzos y muy probablemente sacrificios, se desvanecían en cuestión de minutos por el voraz incendio. Aunque después en el municipio se recogieron algunos dineros para solventar en algo, la tragedia de ésta familia, no dejó de ser una marca emocional para mi hijo que después de ese episodio y con cierta desconsuelo me dijo; papi, la vida no es como uno la piensa.
Todo esto me ha hecho reflexionar sobre lo que nosotros como padres creemos que nuestros hijos necesitan, mas allá del afecto, de la cercanía y el amor que muy probablemente ellos sienten que nosotros les proveemos. y es claro que la primera gran pregunta que le hice a mi hijo después de este episodio fue; cómo piensas que es la vida?, la respuesta no fue menos curiosa. sus pensamientos estaban asociados mas a aquellas cosas que le habían generado cierta desilusión y a lo que yo generalmente no le ponía mucha trascendencia, por ejemplo; cuando le prometí una tableta que aún tengo en mi poder, y que no le he entregado por que no he comprado un forro que la proteja, aunque para mi este hecho no es tan significativo para él si. Y aunque no me lo dice, si le hace ciertas manifestaciones a la mamá sobre éste episodio. Situaciones similares a ésto podríamos encontrar varios.
A partir de ésto comencé a indagar con mis pacientes infantes si la sensación que se presenta cuando no consiguen algún tipo de reconocimiento cuando para ellos sus logros lo ameritan, era de tristeza o desilusión y la respuesta fue similar a la que había tenido mi Andres Daniel; desilusión.  Si la vida tu la piensas de una manera y en la realidad es otra, puede ser que allí no se incube tristeza, ni siquiera una pauta depresiva, pero si la pérdida de la fe, de aquello en lo que creen, de lo que les genera algo de esperanza. También vislumbre que no necesariamente esa sensación se genera con las figuras parentales sino, con personas cercanas en su entorno académico, compañeros, amigos, docentes y algunas otras personas que hacen parte de su entorno social. Esto me pareció importante compartirlo con ustedes, por que siento que en ocasiones obviamos lo que nuestros hijos, por pequeños, piensan de las cosas que suceden a su alrededor. Me ha parecido llamativo descubrir lo que los niños piensan de las discusiones de sus padres, de las malas relaciones entre sus padres y sus familias de origen, de los problemas económicos en casa, de las dificultades de sus padres con sus hermanos, de lo que sucede en su barrio o inclusive en su ciudad. 
La enseñanza es clara, debemos validar los pensamientos de nuestros hijos entorno a lo que sucede a su alrededor, permitirles movilizar de esa manera su angustia y su ansiedad, lo que probablemente los llevara a seguir creyendo en que todo puede ser posible, que inclusive cuando los sueños se buscan con esfuerzo, no importará si se encuentran sumergidos en una densa capa de desesperanza, se podrán cumplir. Que la desilusión no sea mas fuerte que sus deseos.
No son los regalos, las cosas materiales e inclusive la tableta que alguna vez prometí, va mas allá de eso, es observar la forma como socialmente nos comportamos en el día a día, las palabras que utilizamos para designar las situaciones cotidianas, la forma como resolvemos nuestros conflictos familiares. Para los niños y niñas estas formas son importantes, son las que les permiten ir pensando el mundo de una manera o de otra. Pregúntese ahora querido lector, si vale la pena seguir odiando a su familia o sus amigos por las diferencias ideológicas o por un equipo de fútbol, o por un candidato determinado, por una creencia religiosa, por el color de piel o por una orientación sexual. Tal vez, volver a pensar como niños, nos permitirá darle un nuevo sentido de vida a la vida.

lunes, 21 de enero de 2019

Esperando el momento; suerte o realidad?

Hola amigos, como el comienzo del año siempre es lleno de propósitos, el mio esta relacionado a la constancia que tendré de hoy en adelante con la publicación de mis artículos. y el tema que voy a compartir con ustedes está muy ligado a dicho propósito. 

Es usual escuchar en todo tipo de conversaciones la frase "aún no es el momento", y la sensación que queda después de escucharla es que pareciera que le dejamos nuestro actuar, nuestra vida, nuestras metas, nuestros objetivos a la suerte, a los astros y en el mejor de los casos, a la alineación de los planetas. 

Cuando se trabaja con niños se aprende que ellos responden a sus instintos, a su inocencia, a sus posibilidades, sus juegos están llenos de creatividad y desprovistos de toda mala intensión que con el paso del tiempo van variando por el proceso de socialización al que están expuestos a lo largo de su contexto escolar. Esto no es bueno ni malo simplemente se debe observar en tanto si es funcional o no para los niños. Por que en mi experiencia clínica, los niños "no esperan el momento", actúan dependiendo de sus propios intereses y motivaciones, hasta los 5 años el pensamiento simbólico les permite entender el mundo a partir de los colores y las formas, de los sonidos y los gustos, y muy poco de los códigos narrativos que manejamos nosotros como padres. Por esto  los niños actúan en el aquí y en el ahora, en lo que el momento presente les pide cuando están desarrollando alguna actividad, no importa si la misma está relacionada con el estudio o con los juegos. observar la forma como se construye la experiencia de los niños(as) en el preescolar debería ser una clase obligatoria de cualquier adulto en cualquier tipo de profesión que desempeñase. Aprenderíamos de los niños 3 cosas fundamentales:

1. No postergar. No caer en procastinar que es muy dado en la vida del adulto, nuestras actividades muchas veces están sujetas a su nivel de importancia, a las posibilidades de realización, a las tendencias que se deriven de las mismas redes sociales, al tiempo que tengamos para ellas e inclusive al dinero destinado para realizarlas. Los niños no postergan,  son obligados por los adultos a hacerlo.

2. Hacer es sinónimo de felicidad. Cuando los niños realizan actividades el porcentaje de satisfacción en ellos es mayor a la sensación de pérdida, independientemente de que el objetivo no sea alcanzado, pero el proceso de desarrollo de la actividad es lo que genera satisfacción en ellos. 

3. No discriminar y no juzgar. En los adultos estas dos condiciones pareciera que hicieran parte de la vida misma. Discriminamos por condición social, por raza, por credo, por ideología política, por equipo de fútbol y mucho mas. y esa primera condición nos lleva a la segunda, juzgamos con la primera impresión. Por eso tenemos tantos prejuicios que en los niños no se dan. 

Los invito a que no esperen el momento, a que determinen su propia realidad a partir de sus intereses y motivaciones, a que respondamos a lo que nuestro corazón nos dicta, a que nuestros actos no estén solo ligados a los juicios de valor sino a la sensación de bienestar y de placer que nos van a propiciar. "El momento es ahora, es ya".



jueves, 14 de diciembre de 2017

Premiar sin razón en la infancia, abre paso a la corrupción en la adultez.

Hola queridos lectores, me pareció prudente este artículo hoy por dos razones fundamentales: 1. porque estamos a portas de navidad, época en donde generalmente como tradición, les hacemos cierto tipo de regalos a nuestros hijos o familiares mas pequeños. 2. Porque es en ésta época temprana de la vida, la infancia, donde podremos generar una impronta en nuestros hijos entorno a la obtención de premios o regalos a partir de haber cumplido con sus pequeñas responsabilidades académica o comportamentales.

Recuerdo mucho una sesión terapéutica en donde una madre me presentaba el siguiente dilema como parte de un conflicto emocional con su hijo.
-Dr, mi hijo pasó 5° y yo desde el principio del año  le prometí el mejor X Box si eso sucedía, pero la verdad es que se ha portado tan mal que ya no sé si sea adecuado dárselo, aunque también creo, que es preferible no romper la promesa que le hice.

En esta consulta había un par de elementos que propendían con el paso del
tiempo, a fortalecer un comportamiento social disfuncional en el niño, que no solo se iba a mantener en su adultez sino que,  se va a prolongar  en un espiral que al final no tendrá limite; la promesa y la razón. 

Una promesa se puede romper? claro que si, cuando dicha promesa va en contra de un valor o de un principio, que al momento de hacerla, no se estaba poniendo en juego. Para los niños y me ha sucedido con mi hijo que tiene 6 años, las promesas son un juego. Suelen prometer cosas para la obtención inmediata de un beneficio y como parte del mismo juego rompen la promesa al mismo tiempo que aparece la risa. De esa misma manera se puede trabajar desde el adulto. Cuando entendemos que lo prometido va a fortalecer un comportamiento disfuncional en el niño, no solo es deber de sus padres sino obligación, cambiar la promesa aunque ésto genere un malestar y total incomprensión en el hijo. Recuerde usted es el padre no el amigo.

La razón por la cual esta madre en consulta le hacia un obsequio a su hijo, también es materia de reflexión. Soy de la opinión que no debemos hacer éste tipo de regalos a nuestros hijos por cumplir con sus deberes y responsabilidades académicas. Esto les enseñará a tener ética y juicio moral, por que reconocerán que el único logro de hacer lo que se  debe, es la satisfacción de haber cumplido. Cuando nuestros hijos crecen bajo estos parámetros difícilmente en la edad adulta, cederán a la tentación de involucrarse en actos delictivos por que su juicio de valor será muy fuerte. No supone ésto que no podamos reconocerle  sus resultados de una manera distinta cuando éstos se dan. Al contrario, connotarlos positivamente es importante, sin la necesidad de asociar dicha connotación a un regalo. En cambio, valorar los comportamientos sociales de nuestros hijos como el hecho de portarse muy bien en sus jornadas académicas, desarrollar ciertas habilidades como la tolerancia, la constancia, la amistad, el buen juicio, el relacionamiento social adecuado, si pueden ser objeto de ciertas compensaciones materiales que negociadas con nuestros hijos, permitirán fortalecer la aparición de esos comportamientos deseados. 

Esa estrategia organizacional de la zanahoria y el garrote en los vínculos y la interacción familiar no es adecuada. Todo niño sabrá reconocer mejor, cuando sus padres se vinculan con ellos a través del afecto y del amor, con disciplina y autoridad, sin que eso signifique que tenga que mediar el premio y el castigo.

Trabajarlo de esta manera hará que nuestros hijos sean menos proclives a acceder al juego de la corrupción, cuando ciertas personas creen que todo comportamiento relacionado al cumplimiento de sus responsabilidades tiene un precio. 

Gracias por su lectura.

lunes, 27 de febrero de 2017

Y nosotros cómo sociedad que?

Cada tres dias ocurre un femenicidio en Colombia, inclusive hay cifras que demuestran que son 4 feminicidios diarios, atrocidades como las cometidas por Luis Alfredo Garavito, que abuso sexualmente y mato cerca de 200 niños o las cometidas por el arquitecto Rafael Uribe Noguera cuando secuestró, abusó y mató a la niña Yuliana Andrea Samboní de tan solo 7 años y con todo lo sueños de infancia intactos, no son sino una muestra de la descomposición social de nuestro país. 

50 billones de pesos al año se pierden por corrupción, tenemos una clase política voraz, insaciable y que se multiplica como los panes y los peces cada vez que uno de ellos sale del ruedo politico por que finalmente es juzgado y condenado. Eso si, cuando el juez no lo deja libre por no ser un peligro para la sociedad. 

La pregunta es ¿por qué pasa esto?, por qué somos tierra fertil para los corruptos y los asesinos?. Tal vez y solo tal vez la respuesta está en el tipo de hijos que estamos criando, por que bien que mal, los ejemplos expuestos anteriormente, mas todos aquellos otros que hacen parte de la interminable lista de protagonistas de la horrible noche que aún no cesa en este pais, tuvieron unos padres, una familia y un contexto social. Yo soy psicólogo, le dejo el contexto social para que lo estudien los antropólogos y las familias a los sociólogos, pero permitanme hablar de los padres.
Cuando trabajo los seminarios en colegios y jardines infantiles siempre dejo de presente que mis posturas responden a mis años de experiencia en el campo clínico y que hablo en nombre propio, no de los psicologos de Colombia. Por que este tipo de tematicas pueden tener muchas aristas, defensores y detractores, asi que repondo por lo que escribo.

Que estamos criando:
1. Princesas. Le hemos comprado al cine algunos estereotipos que en nada se parecen a la realidad. No hay nada mas cercano a la inutilidad que una princesa. los referentes del comportamiento de una niña como esas solo se limitan a las pocas casas reales que aun perduran en Europa y en otras latitudes y que en nada se parecen a los imaginarios colectivos que tenemos de las películas. Las princesas son una farsa, irreales, bufonicas, no existen. Pero como padres las criamos como tal. Entonces nuestras hijas crecen en un mundo irreal, de fantasia, desconocen las calles que transitan, suponen que el transmilenio es una carruaje destinado solo a las clases menos favorecidas. Y por lo general terminan casadas con un plebeyo, que una vez las saca de su mundo imaginario las violenta fisica y emocionalmente hasta que, mas por el dolor que por dignidad, son capaces de compartir su desgracia. No crie a su hija como una princesa, hay un mundo alla afuera para el cual ella debe estar preparada.

2. Inutilinnials; creo que me acabo de inventar esta palabra, pero describe lo que quiero decir, niños inmersos en la tecnologia cien por ciento habiles en el manejo de todo lo que tenga que ver con los adelantos de este nuevo milenio, pero inutiles para todo lo demás. No saben tender una cama, no saben lavar un plato, no conocen palabras como jabon, loza, lavadero, conocen algunos electrodomesticos pero no tienen muy claro sus usos. Son unos niños que creen que el mundo solo llega hasta lo que sus sutiles dedos puedan oprimir. Generalmente inteligentes pero poco comunicativos, se enojan por que les piden un favor y suponen no pertenecer a esa clase de personas que entendemos que en la vida hay que ayudar cuando se tiene convivencia. Estos niños poco se interesan por los demas, no les afecta el mundo si no tiene que ver con su entorno mas cercano. No crie a su hijo como un INUTILINNIALS. 

3. Malcriados; realmente la mala educación no puede asociarse a un grupo de edad específico, pero si puede asociarse a los comportamientos que los padres tienen para que estos niños crezcan asi. Generalmente no hay normas, no hay límites, todo les es permitido en aras de salvaguardar su mundo emocional. Le tengo una noticia a estos padres, no existe documentado en las investigaciones sobre pautas de crianza, que un llamado de atención, una subida de voz, un NO en el momento adecuado, un fuerte regaño e inclusive acudir cuando se haya acabado el discurso a lo que se conoce con el nombre de chancleta, no ha generado ningun tipo de trastorno emocional conocido. Querido padre ponga límites, normas, reglas, en la casa mandan papá y mamá y sus hijos solo tienen una obligación, se llama OBEDECER.

A nuestra sociedad que se escandaliza por todos los actos aberrantes que dia a dia suceden en nuestro pais, quiero decirles que este no es un tema solo de fiscales, jueces o leyes. Es un tema de todos, de comprometernos con el cambio en las formas de criar, de no ser tan permisivos cuando nuestros hijos asumen comportamientos socialmente disfuncionales, que la disciplina y la autoridad son necesarias. Si paralelo a las caminatas que se organizan cada vez que una de estas tragedias nos conmueve, desarrollaramos estrategias de crianza y sana convivencia, en donde la etica y los valores estuvieran presentes, algun dia, no tendriamos que marchar mas. 

Y que decir de los colegios y universidades, en donde la relación entre docentes y estudiantes ahora se da en la ausencia total de un marco de mutuo respeto. En donde la calidad del conocimiento va en franca búsqueda de estandares altos de aceptación por las academias americanas y europeas, pero en detrimento de los mínimos parametros de ética y principios que deberian regir nuestro comportamiento. Muchos derechos para los niños y adolescentes pero pocos deberes. Se legisla cada vez mas en la cantidad de libertades que debemos tener para vivir en sociedad, pero hasta para las libertades hay un limite. Ningún criminal, corrupto, inadaptado, nace asi. Es el producto en principio de la ausencia de un marco familiar que deberia proveer las pautas de crianza necesarias para formar verdaderos seres humanos. 

Como siempre, gracias por sus comentarios.


martes, 6 de diciembre de 2016

Al otro lado de la cama

Hace poco conversando con una buena amiga reafirme, las razones por las cuales a nuestra mujer Colombiana, le cuesta tanto desapegarse de una relación dolorosa y conflictiva. 
Sus razones, distintas a lo que uno ve en los procesos terapéuticos distaban de toda realidad. Engañarse con argumentos  ajenos hace parte del inevitable rosario en el que se cae después de una perdida afectiva para que aunque dolorosa, se siga manteniendo cierta conexión con la fuente de dolor, que en muchos casos y muchos son muchos, el generador de dicho dolor no solo sea una expareja infiel, desleal y sin compromiso, sino también, maltratador y violento por naturaleza.
Pero vayamos al punto. Aún con todos estos elementos presentes, el apego emocional como patología se hace presente en éstas rupturas dramáticas y dolorosas. Los siguiente 8 puntos, solo pretenden facilitar un recurso para poder dejar atrás el distanciamiento con la pareja.

1. Apegarse al dolor no es fortuito. si revisamos nuestra cultura y nuestro referentes sociales, hemos sido un pais que ha crecido en la violencia desde siempre. Cambiar esa cultura no es fácil pero tampoco imposible. Comenzar por entender que cada uno debe ser responsable de sus decisiones y que elegir estar bien hace parte de las posibilidades, nos permitira cambiar la perspectiva y alejarnos de la victimización, que no es mas que creer que todos a nuestro alrededor tienen la culpa menos "yo".
2. Tener presente que todas las relaciones tienen un inicio y un final, y que lo que marca la diferencia en cada relación para que el éxito de la misma sea mas duradera en el tiempo, no es permitirle al otro todo lo que se le ocurra, sino enriquecer la relación con constantes propósitos individuales y compartidos.
3. Cuando se termina una relación, se cierra totalmente el ciclo. No se permite que el otro esté en las mismas redes sociales, no se tiene ningún tipo de contacto social y menos afectuoso, no se buscan excusas para abrir espacios que aunque momentáneamente parecieran agradables (como el sexo con la expareja), a largo plazo terminaran siendo mas perjudiciales y tormentosos.
4. Se rompe con todos los rituales que en algún momento hicieron parte de la relación. No se visitan lugares comunes, amigos mutuos y mucho menos relaciones laborales cercanas. Entre mas alejado se esté de la expareja más fácil sera desenamorarse.
5. Se debe revisar todo lo bueno que deja aquello que aparentemente es malo cuando se finaliza la relación de pareja. Es importante entender que siempre quedan cosas buenas después de la ruptura. Preguntarse si se quería envejecer al lado de una persona que te maltrataba y no te permitía ser tu misma, hace parte de lo que se debe recordar a diario.
6. Explicar la relación de la violencia en pareja es una cosa, pero tratar de justificarla es otra. En la medida en que cada vez justifiquemos los actos del otro y encontremos que sus comportamientos sociales se derivaban de unos padres distantes, adicción a algún tipo de droga o sustancia psicoactiva, a la ausencia de afecto en su niñez, es perpetuar el maltrato y la violencia. se debe reconocer que aunque ese tipo de situaciones pueden incidir en la vida de un ser humano, también el cambiarlo es decisión de cada uno. 
7. La persona que juzga apriori, infravalora, connota negativamente, descalifica a los demás, muestra comportamientos que sugieren que con el paso del tiempo esas pautas disfuncionales se van a reforzar y no ha desaparecer. 
8. Finalmente, no tener ningún tipo de vínculo con tu expareja, mas allá de aquellos que por ley deberán tener como los hijos, o las cuotas alimentarias o la responsabilidad de ser padres, deberá ser mínimo. Entender que alejarse de la expareja es el principio de la sanación emocional. 

Estos 8 puntos le ayudaran con el paso del tiempo a resignificar no solo su vida sino su forma de relacionarse, que también deberá revisar, para no repetir constantemente patrones de comportamiento que lo lleven a replicar relaciones dolorosas y tormentosas.

Como siempre, agradezco a ustedes la lectura y comentarios del presente artículo.

martes, 23 de agosto de 2016

El miedo a educar en sexualidad

A partir de los hechos ocurridos en Colombia, sobre el interés del Ministerio de educación nacional, en cumplir una sentencia de la corte constitucional, de velar por el respeto, la no discriminación en las instancias escolares y el derecho a la diversidad, lo que quedó en evidencia fue el temor de los padres de familia entorno a su rol como primeros educadores en un tema que aún sentimos con muchos mitos y tabús. por ello, mas allá de la discusión y de la polémica generada, quiero dedicarle este espacio a brindarle algunos recursos incipientes si se quieren, que le permitirá a usted como figura parental, abordar este proceso sin ningún problema.
Recuerde que usted proviene del mejor camazo que su mamá y su papá pudieron tener. Eso supone que gracias al sexo usted está leyendo este artículo, lo que supone que todo lo que se derivo de la fecundación del óvulo de su progenitora hasta estos días, en lo que usted se ha convertido y será mas adelante, se debe al acto mas natural y primitivo del ser humano; el sexo.
Visto de esta manera recordarlo hace parte de los placeres mas gratificantes de la vida. Y así debe ser cuando aborde estos temas con sus hijos en la primera y segunda infancia.

Cómo trabajar estos temas en edad preescolar?
1. Es importante que los niños y las niñas hagan una comparación de sus cuerpos con la intención de conocerse a sí mismos en lugar de plantear esto mismo en términos de diferencias. Cuando el cuerpo es visto a través de las diferencias es cuando se empieza a dar fuerza a la superioridad de un sexo sobre el otro. El conocimiento del cuerpo se puede plantear desde el respeto, la tolerancia y la igualdad. Por ello enséñele a sus hijos a conocer sus cuerpos y compararlos en la ducha cuando con mamá y papá hacen el ejercicio de bañarse en familia. Obviamente ellos reconocerán unas diferencias pero no enmarcaran su identificación y tipificación en ellas.

2.Recuerden que los niños en edad preescolar tienen entre 1 y 5 años. los 4 primeros años de vida el niño entiende a partir del símbolo, así que se hace necesario utilizar menos código verbal y mas ilustraciones, asociaciones y demás elementos de la cotidianidad a los que su creatividad le permita acceder. Los diálogo eternos y prolongados no brindan mucha información y pueden generar mayor confusión. A los 5 años el proceso de pensamiento cambia, ya es intuitivo y se enriquece el lenguaje. En ese momento los códigos verbales podrán ser de mayor ayuda. Sea claro, conciso y no evada ninguna pregunta hecha por sus hijos, por que si usted no suple esa necesidad, él buscara en el jardín o en el colegio quien de respuesta a sus demandas.  

3.Los niños en edad preescolar tocan sus genitales y quieren poder tocar los de los demás, a esta edad no solo quieren conocer sino entender, y recordemos que el entendimiento en esa instancia de la vida se da a través de las comparaciones. Los niños descubren que al estimular sus genitales por reflejo hay una erección, eso no supone que sean "precoces sexualmente"  esto hace parte del desarrollo normal del niño, por ello reprimirlo violentamente o castigarlo es una gran equivocación. Es importante cuando estos comportamiento se presentan, encausarlos dentro del marco de la intimidad y el respeto a los demás. De esta manera  minimizaremos la posibilidad de que los niños crezcan desarrollando miedos, verguenza y culpa frente a su propio cuerpo.

4. Ni el pensamiento simbólico ni el pensamiento intuitivo les permitirá a los niños en edad preescolar entender manifestaciones sexuales distintas a las que hacen parte de su entorno. Entre otras cosas por que es allí cuando comienza la identificación y tipificación sexual, que no es mas que conocerse como niño o como niña, adquieren y construyen una identidad de género, comportamientos y posturas que se suponen apropiadas para los miembros de su sexo biológico. Y aquí el acompañamiento que usted hace como figura parental es fundamental. El niño o la niña interiorizaran todo lo que usted desee en ese momento que se fortalezca asociado al comportamiento sexual de su hijo. En pocas palabras deberá ser usted el artífice del conocimiento de su hijo, con ello usted sera el proveedor mas cercano en los temas de sexualidad que tenga él. El preescolar orientara otros elementos que irán enriqueciendo la vida de su hijo de la manera mas adecuada. 

El acompasamiento de los padres en este proceso es fundamental. Acompasar es estar ahí, para cuando su hijo(a) lo necesite. Somos los primeros educadores de ellos, no podemos dejar en manos ajenas su formación moral, social y ética. Esa es nuestra responsabilidad, de esta manera nuestros hijos tendrán unas bases sólidas  que le permitirán enfrentar el mundo con todas sus diferencias de conceptos, con la diversidad que hoy observamos en los diferentes contextos sociales de los que harán parte nuestros hijos en un futuro cercano.
Que no nos de miedo educar, hay que asumir este proceso pronto, por que el desarrollo tecnológico le permite a los niños hoy, acceder a fuentes de información no solo desde distintos ángulos sino de culturas variadas que muy probablemente generaran un mar de confusión en ellos.